Videncia: Análisis y estudio de los dedos – Parte II

por admin en 19/12/2012
Videncia

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Las protuberancias o nudos

Las protuberancias que a veces se forman en las articulaciones de nuestros dedos se llaman nudos (de ahí la palabra nudillos); si estos nudos son protuberantes señalan a una persona reflexiva, prudente. Si, por el contrario, los dedos son lisos, reflejan a una persona intuitiva, más dada a actuar por instinto que por razonamiento, y generalmente de naturaleza artística.

Los nudos pueden hallarse en la primera articulación (la superior) o la segunda (la inferior). En el primer caso se habla de nudos filosóficos: la persona es minuciosa, desconfiada, poco amante de lo nuevo, arraigada en sus creencias. En el segundo caso tenemos nudos de orden: la persona es ordenada, posee buena memoria, tiene su vida bien reglamentada. Un tercer caso, muy poco frecuente, es cuando los nudos se sitúan por encima de la primera articulación, casi en el extremo del dedo. Tenemos entonces los nudos del sentido práctico: la persona es eminentemente racional, practica en todos sus aspectos.

La terminación de los dedos

Finalmente, los dedos pueden analizarse también por su terminación. La punta de los dedos puede ser afilada, cónica, cuadrada o espatulada. Evidentemente, no es necesario mencionar las características propias de cada caso.

Los dedos de punta afilada suelen ser en general de por sí delgados y largos, y su remate no hace más que reforzar las tendencias hacia lo ideal y lo espiritual por encima de lo real y lo material; los dedos de punta cónica pertenecen a personas inteligentes, con espíritu crítico y notable sentido del humor; suelen tener profesiones liberales e intelectuales o artísticas; los dedos de punta cuadrada corresponden a personas eminentemente prácticas, disciplinadas, metódicas, en las que predomina el sentido común; los dedos espatulados, finalmente, aparecen en las personas hiperactivas, inquietas, amantes de los viajes y de emprender nuevas aventuras, muchas veces incapaces de terminar un trabajo antes de iniciar el siguiente.

Por supuesto, todas estas características pueden hallarse claramente reflejadas en nuestros dedos, pero también aparecer de una forma más o menos solapada. Hay dedos que no corresponden exactamente a ninguno de estos tipos reseñados; es entonces misión del quirólogo ver cuál es el rasgo dominante.

Teniendo en cuenta, por supuesto, que una mayor o menor acentuación incidirá en las características del tipo de persona que reflejan.

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