Orígenes del arte de la lectura de los posos del café o cafeomancia – Parte II

por admin en 27/03/2013
Videncia

cafe4

Para la realización de este antiquísimo arte no se utiliza cualquier tipo de café, debe emplearse un café especial -molido impalpable-. De otro modo, la borra no se forma. Después de prepararlo según fórmulas habituales, el café se vierte en las clásicas cafeteras orientales y se sirve como cualquier otro.

Luego hay que beberlo a pequeños sorbos, dejándolo reposar. De este modo termina por quedar un sedimento que, mediante un breve manipuleo, se traslada a las paredes del pocillo. Una vez que se han adherido definitivamente -de ahí la necesidad de aguardar alrededor de diez minutos- los grumos forman figuras a interpretar.

En la interpretación de los posos del café hay un par de reglas inmutables. La borra adherida a las paredes indica el futuro mediato o inmediato, según que se encuentre a la izquierda o a la derecha del asa. Esa es una regla. La otra se refiere al significado de las figuras: una cuchara, por ejemplo, siempre significará abundancia.

La lectura de la borra del café es un secreto que, desde épocas inmemoriales, los armenios se vienen trasmitiendo de generación en generación. Es una trasmisión verbal, no escrita; las figuras tienen un significado que no cambia, pero el lector debe interpretarlas. Su campo de acción no se agota en la mera lectura, sino que se aproxima a la ciencia y a la psicología. De ahí que la cafeomancia sea, más que un oráculo, un test realizado entre dos personas: el paciente y el lector.

Con los símbolos que se forman en la borra del café y sus significados, se crea un arte de adivinación que tiene fanáticos y razonables estudiosos y que arrastra una tradición que se empalma con los primeros recuerdos de los armenios que descubrieron el encantador vicio del café.

 

 

 

 

 

Escribe un Comentario

Artículo anterior:

Siguiente artículo: