El oráculo interior de las velas – Parte I

por admin en 25/01/2013
Videncia

VELA1

Podemos apreciar lo que nos dice el fuego a través de las llamas, lo que nos comunica mediante sus lágrimas traducidas en gotas de cera y, de igual manera, saber cuál es el mensaje mediante sellos o símbolos que forman sus gotas al caer sobre una superficie, pero además de estos puros mensajes, más dependientes de lo físico y de unas manifestaciones físicas y psíquicas, existe otro sistema de observación muy interesante que nos puede ayudar a trabajar la videncia y la mente, se trata de hacer como en antaño y convertirse por unos momentos en fuego, viviendo el fuego de una llama y preguntando en su interior.

Velones para la adivinación con velas

Para proceder con este tipo de oráculo es recomendable utilizar un velón; de entrada, con este material tendremos una llama que suele arder de forma más sosegada que las de una vela habitual, por lo que estaremos en condiciones de concentramos un poco más con ése aspecto insondable que nos tiene que dar un mensaje. Por otra parte, los velones incorporan en su presentación un soporte que los recubre, de manera que no produce el típico goteo de las otras velas, que en este caso nos podría distraer del ejercicio.

La práctica adivinatoria de “visión” es muy sencilla, se trata de preparar el velón sobre la superficie habitual de trabajo, de manera que pueda quedar un poco más abajo de la línea horizontal de visión. Tras encender las velas blanca y negra, el oficiante se relajará respirando unos minutos de forma tranquila, acto seguido encenderá el velón con una cerilla de madera y después deberá seguir los siguientes pasos:

1. Con los ojos cerrados acercará sus dos manos a la llama de la vela, manteniéndolas a una distancia corta pero prudencial, es decir lo suficientemente cerca como para notar el calor, pero sin quemarse.

2. Centrará su atención en las puntas de sus dedos, concentrándose en el calor, sintiéndolo, dejando que poco a poco penetre por sus dedos.

3. Realizará una serie de ejercicios respiratorios, donde cada vez que inspire, imaginará que el fuego penetra por sus manos en dirección hacia sus hombros, percibiendo que es un fuego agradable, que no quema, pero que entra en nuestro interior. A medida que el oficiante avance en sus respiraciones, tendrá en cuenta que el fuego lo va poseyendo hasta que sea capaz de notarlo en su plexo solar.

4. Siendo ya fuego y notándolo en el interior, el mago abrirá los ojos y mirará fijamente al centro de la llama. Es muy importante que no se distraiga pensando en las evoluciones que ésta pueda hacer, simplemente se trata de mirar mientras sentimos el fuego en el interior. Poco a poco centraremos la visión más en la llama hasta penetrar en su interior.

Continuara…

 

 

 

 

 

 

 

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