Adivinación a través de las llamas

por admin en 20/10/2012
Videncia

Antes de proceder a la realización de la consulta con las velas, será necesario que el adivino encienda las velas blancas y negras, lógicamente con cerillas de madera. Realizado este proceso, el adivino se relajará durante un par de minutos, respirando profundamente y, al mismo tiempo oxigenando así su mente. La respiración deberá efectuarse inhalando y expirando siempre por la nariz.

Método de adivinación: observación de la llama

Tras este proceso el consultante deberá concentrar en su mente la idea que le ha llevado hasta allí, preguntándose mentalmente sobre aquellas cuestiones que acto seguido planteará en el oráculo. Deben ser preguntas claras, emitidas antes de proceder a la adivinación. Por su parte, el adivino visualizará algún tipo de imagen que pueda relacionarse con lo comentado o consultado y después comenzará su práctica adivinatoria, encendiendo con cerilla de madera la vela destinada a fines adivinatorios, y realizando sí lo desea invocaciones como:

“Por el poder sagrado del juego que ahora arde en esta vela, protegida al amparo de las velas blanca y negra, pido a la energía suprema que me alumbre y de fuerza para obtener una respuesta adecuada”.

Tras esta invocación podremos proceder, una vez hayamos escogido el sistema para adivinar, a realizar los ejercicios correspondientes.

El método de adivinación de la observación de la llama.

Comenzaremos sencillo sistema adivinatorio está basado en la observación de la llama, un método que nos conecta con lo más profundo de nuestro ser interior. Para proceder será conveniente fijarnos muy bien en las diferentes

evoluciones de la llama, en este caso observando sus movimientos, aspectos conocidos como “danza”, sus tamaños, crecidas y decrecidas y los denominados efectos adyacentes, en este caso chispas, emanaciones de color, o bien tonalidades que pueda apreciar el adivino.

En este caso no se trata de fijarnos en las posibles figuras o imágenes que el operador pueda ver en ella, dado que el ejercicio basado en esta modalidad, debe seguir otras premisas para poderse tener en cuenta como resultado.

Para proceder con esta práctica debemos apagar cualquier tipo de luz que exista en la sala e iluminarnos de forma indirecta con las velas blanca y negra y con la propia vela adivinatoria.

Acto seguido el oficiante se relajará y seguirá los pasos  de escuchar la pregunta y transmitirla al oráculo: sugerimos respirar profundamente un par de minutos y luego preguntar con los ojos cerrados para seguidamente abrirlos fijándose muy bien en la imagen que capta durante breves segundos.

Después si usted desea continuar preguntando volverá a cerrar los ojos y repetirá la operación. De esta observación podemos descubrir diferentes aspectos para poder interpretar los mensajes que nos dan las llamas.

 

 

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